Haarlem está a poco mas de 15 minutos en tren de la Centraal Station de Amsterdam. También se puede ir en bus, aunque este te deja en Amsterdam Zuid, que es otra estación que aunque creo haber pasado por ella no se muy bien por donde está.A Amsterdam voy para ir al cine, o simplemente a pasear. Lo de pasear es por disfrutar del paisaje –y no me refiero al del barrio rojo-, y lo del cine porque voy a los “Pathé”, que es la cadena de multisalas que pueblan este país y el único cine de los que he ido en los que se puede disfrutar la peli sin que parezca que estoy en el sofá de mi casa. Y no lo digo por el tamaño, sino porque lo que en la tele son anuncios en este país se convierte, en los cines , en una “Pauze” de quince minutos.
La primera película con la que me pasó fue con “Quantum of Solace”, que por si alguien anda despistado aclararé que es la segunda peli del 007 Daniel Craig. La ví en los Brinkmann, una especie de multisala que hay aquí en Haarlem, dentro de un edificio antiguo que alberga un centro comercial del mismo nombre y que preside camuflado la plaza Grote Markt, que es como la Plaza Mayor de Madrid pero que aquí se llama Grote Markt y está en Haarlem.Como en toda historia de James Bond la acción discurre en distintas partes del mundo. No recuerdo los lugares exactos pero cada poco aparece un título en la pantalla que indica el lugar… Venecia, Italia… unas persecuciones en lancha… La habana, Cuba… una persecución por sus calles… Berlín, Alemania… un tiroteo junto a la puerta de Brandemburgo… De repente apareció un cartel en el que ponía “Pauze” y yo, confieso, empecé a preguntarme donde estaba ese lugar. Mientras lo hacía se encendieron las luces de la sala para darme la respuesta: “Pauze” se encuentra en la prehistoria del respeto al cine, pero sobretodo del respeto a los nueve euros y medio que, cocacola y palomas aparte, cuesta la entrada.
Las tampoco baratas palomitas se me cayeron de la boca al quedarme boquiabierto, y no pude dar crédito a lo que estaba ocurriendo hasta que, por los altavoces, comenzó a sonar una canción popera además de innecesaria. Dos tipos que estaban delante mío se levantaron y tranquilamente se dirigieron, supuse, dirección al bar, lo que me dio a entender que aquello no era nada extraño. Más tarde, mis colegas que viven aquí me confirmaron que en los cines a los que habían ido ellos también era así, no solo en lo del precio sino también en el intermedio.Esto fue mientras estaba buscando casa holandesa en la que vivir, y en esa búsqueda fui un par de días a Scheveningen, que es como Benidorm pero que resulta que es la playa de La Haya, a cinco minutos en tranvía del centro de la ciudad. La búsqueda del piso no fructificó por allí -básicamente porque descubrí que La Haya no tiene canales y no tenía la sensación de estar en Holanda-, pero el viaje si me sirvió para descubrir los cines de la cadena “Pathé”. Aparte de recuperar la comodidad de un asiento del siglo XXI resultó que no hacían pausa a mitad de la película. Para celebrarlo, ese mismo día -en el que diluviaba lo suficiente como para hacer imposible pasear-, entré a ver un par de películas en un par de cines de la cadena.
En una anterior visita a Holanda fui un par de días a conocer Bélgica, concretamente Bruselas. Una noche fuí al cine –quizá no visito museos pero si visito el cine en cada sitio que estoy y puedo-, y eso me sirvió para descubrír la bilingüidad belga. Cuando la película empezó -película en inglés (No Country for Old Men)- la seguí por su audio, pero de vez en cuando mis ojos se iban a los subtítulos que había en la parte baja de la pantalla. Mi lío fue entonces mayor, pues lo que leía a veces parecía holandés -dutch- y a veces parecía francés. No es que lo pareciera, es que lo era. Al igual que los carteles de todas partes, que están duplicados en esos dos lenguas oficiales de Bélgica, las películas están subtituladas, a la vez, en los dos idiomas. Una línea en holandés y otra línea en francés. Como yo no entiendo ni el uno ni el otro y además no sabía que estaban los dos, me lié aún más. El cine era de la cadena CineCité, y allí tampoco hubo el más mínimo resto de “Pauze”.

Aclararé que aquí en Holanda todas las películas se emiten en versión original subtitulada. Subtitulada, por supuesto, en holandés. Eso quiere decir que aquí solo veo películas en ingles o en castellano, y que las películas en otros idiomas puedo ir a verlas pero sabiendo que raramente me enteraré de algo. Aún así “Slumdog Millonaire”, que la mitad es en indú, la entendí perfectamente… y además me gustó. Las únicas cosas que doblan son las películas infantiles para el cine –películas de animación y demás- y las series infantiles y juveniles de la televisión. Todo lo demás, incluidos varios programas puramente anglosajones –Oprah Winfrey y magazines similares- se emite con un estricto subtitulado.
Como dato curioso decir que, al contario que en España o que en los mismos cines de aquí, las líneas de subtitulo en las teles holandesas –no siempre pero si en muchas ocasiones- se escriben justificadas hacia la izquierda en lugar de centradas.Es domingo y mis amigos madrileños que también viven aquí acaban de irse de vuelta a Hoofddorp. Vinieron a recoger a Raúl, infante de la familia y de quien me había encargado en función de canguro. Aprovechando la visita, Raúl y Marta -su madre- entraron al Cinema Palace, uno de los cines de Haarlem que aún no he vistado pero que se de buena tinta que también tiene “Pauzé”.
Fueron a ver “Mosters Vs Aliens” película animada y doblada al holandés, idioma que el niño habla que da gusto y la madre entiende que no veas. Manolo –su padre- y yo nos dimos un paseo hablando en castellano, con determinados momentos comerciales hablados en inglés y un saludo y despedida intentados en holandés.Después de pasar un rato con ellos me he vuelto a casa, y al encender el televisor he comenzado a disfrutar de un placer que hacía mucho que no podía disfrutar: Son las ocho de la tarde y el Masters de Augusta está en la BBC. Golf de alta competición gratuito e integro. Angel Cabrera y Kenny Perry empatados en la primera posición. Tyger Woods, en su primer golpe del último día, casi descalabra a un espectador.
En Holanda la televisión no llega a través de la antena. Los tejados de las casas no tienen y, analógica o digital, llega a los hogares a través del cable. Las únicas antenas que se ven son las parabólicas que inundan las terrazas de algunas zonas, normalmente barrios de inmigrantes que se diferencian de los barrios de los holandeses únicamente en eso, en el millar de paelleras mirando todas en una misma dirección. Parece que los edificios fueran rocas marinas infestadas de pequeños moluscos redondos.
A través de cable llegan, eso si, multitud de canales, tanto los lógicos holandeses como también ingleses , franceses y alemanes. Viéndolos todos y sumándolos a las que ya conozco, tengo que decir que la BBC es la ostia –en positivo-: la antítesis del “pauze” de los cines “de pueblo” holandeses y el poco respeto a lo audiovisual que eso demuestra. Para empezar no tiene mosca –simbolito normalmente situado en una esquina que indica el canal que estas viendo-, para seguir se emite en formato panorámico –cosa que aquí es más que común-, y para acabar no corta las películas con anuncios. Estas tres cosas son suficientes para ganarse mi respeto. Además hoy emite de gratis y sin codificar el golf que se juega en Augusta. Nada más puedo añadir. Si acaso que Phil Mikelson acaba de dar un golpe impresionante.La televisión holandesa –su programación- dista mucho de lo que ofrece la BBC. Muchos de los formatos que comemos en España se han cocinado aquí, y a la vez que encontramos un presentador a lo Jesus Vazquez presentando el “Allá Tú Holandés”, podemos encontrar en otro canal la odiosa musiquita de presentación del idontlikeatall programa Factor X. También tenemos el “Lingo” y una especie de versión del cásico “Cifras y Letras”. Ambos programas se me escapan del entretenimiento, ya que sin saber holandés no tiene mucho sentido seguirlos.
Pero lo que realmente inunda las parrillas son los programas de cocina. Los formatos que empezaron junto con la cadena “Cuatro” y que se estrellaron contra la audiencia como si fuesen un huevo para una tortilla aquí continúan y parecen omnipresentes. Concursos de distintos tipos –el de cinco casas cinco anfitriones de A3, el de “aquí teneis nueve euros y a ver quien cocina mas rico con este presupuesto”- y cocineros solitarios al mas puro estilo Arguiñano, solo que mucho más guarros en sus formas y que cocinan unos platos que te hacen entender porque los holandeses necesitan tanta formación culinaria. Ponerle a algo aceite, tras un primer momento de pensar que te has vuelto loco, les alucina y les fascina.

Llama la atención también la cantidad de series clásicas que se pueden encontrar diseminadas en los distintos canales –de televisión, que en este pais hay que especificar-. Viendo la antigüedad de las casas holandesas y de todo el país en general se puede pensar que estos tipos se resisten a tirar nada, incluso en un sentido televisivo… La casa de la pradera, El Coche Fantástico, El Prisionero, el Equipo A, Se ha escrito un Crimen, Diagnostico Asesinato, Los Vengadores –esta última en la tele Alemana y doblada al alemán- pueden verse –o reverse- aquí a diario. Además se emiten los CSI, House, Mentes Criminales y demás series no españolas de moda en España.
También hay mucho debate, pero al igual que en los concursos lingüísticos debo decir que por razones obvias no suelo verlos mucho. Los culebrones autóctonos, tan numerosos como cutres, me provocan el mismo problema de no entender, pero los miro un poco más. Me alucina lo mal que hacen algunos, y obviamente no me refiero al guión, que lo mismo es de Pulitzer aunque apostaría a que no.
Las noches son del Poker. Distintos tipos de programa y de competiciones. Mismo modo de juego, el Texas Hold Them, pero en diferentes cadenas y casi a diario. Creo que todas las noches consigo encontrar alguno, y a las horas que lo emiten ya poco más hay que ver. Si acaso los videos de la Mtv o la TMF, en los que aunque no ves a Bisbal si que tienen a Jerome Van der Boom, que no es lo mismo sino una copia y que también salió de la versión holandesa de “Operación Triunfo”.De madrugada, en las teles holandesas, no hay teleconcursos engañosos y timantes, lo que es de agradecer. Si acaso algún que otro teletienda y, lo que más, anuncios de teléfonos eróticos mucho más castos que en Madrid. Zappeando se puede encontrar la CNN o alguna peli o documental en el canal Arte, en el National Geographic o en Animal Planet, pero sinceramente al final mi opción suele ser apagar el televisor y prepararme una peli para verla en el ordenador. Luego apago la luz y le doy al play. Play sin “pauze”, por supuesto.
PD: Mikelson acaba de mandar su bola y sus opciones al fondo del estanque del hoyo 12 de Augusta. El Masters será de otro. Voy a ver de quien.
PD2: Si, las obras siguen.

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