domingo, 22 de marzo de 2009

Sunday Peregraph 1x00 - Piloto

Mañana de Domingo en Haarlem, y aunque hablar del tiempo suele tomarse como lo que se comenta cuando no tiene nada que comentar, tengo que hablar del Sol.
Holanda ha sido para mi, hasta ahora, oscura. No solo porque hasta hace poco se hiciese de noche a las cinco de la tarde, sino porque las nubes parecían ser el único decorado posible de este país cuando mirabas hacia arriba. Ahora no solo anochece casi a las siete de la tarde (guau), sino que los últimos días el Sol parece querer tener un protagonismo que no pensaba yo que aquí fuese capaz de tener. Miro por la ventana y veo no solo luz, sino también calor. Es una delicia pasear junto a los canales sin a la vez estar muriéndose de frío.
Me habían avisado de que este país cambiaba, pero sinceramente no pensaba que lo fuera a notar tanto. También me avisan de que esta temperatura y este ambiente puede ser solo momentáneo, y que es muy posible es que en menos tiempo del que desearía vuelvan las nubes e incluso vuelva la nieve. El año pasado Holanda se volvió blanca en pleno mes de Abril.
...
Puntos suspensivos porque he salido a dar una vuelta. Ha sido poner un pie en la calle y aparecer las primeras nubes. El sol se ha ocultado pero al menos el frío glacial no ha vuelto. Las noches si que siguen siendo frías, sobretodo desde que me han cortado la calefacción central. Ha sido aparecer dos días el Sol y los dueños del edificio han decidido apagar la caldera, no sea que gaste. Se nota que no viven aquí. Eso y la racanería holandesa, algo que por lo visto no es poco habitual.
Ahora ya es de noche. El frío no esta aquí conmigo pero supongo que no tardará en llegar. Mis musicales vecinos –esos que hasta hace algo más de dos semanas no bajaban el estruendoso volumen de la música hasta las cuatro de la mañana- parece que han abandonado el edificio. Voy a la cocina y abro mi nevera. Me sirvo una deliciosamente fresca cerveza de trigo –aquí es más fácil encontrar beer que water-, me vengo de nuevo al salón y me siento frente al ordenador. En la calle que veo a través del cristal se escuchan voces y algún grito divertido… ¿Quién dijo que los holandeses eran gente silenciosa? Quizá el resto de Holanda sea así, pero me temo que me he venido a de los escasos puntos negros de ruido que debe de haber por aquí. En los momentos tranquilos, a veces, se escuchan cascos de caballos. Si me levanto, miro por la ventana y busco su causa, posiblemente pueda ver a un par de policías montados en lustrosos equinos. Mirándoles me imagino lo que ellos deben de ver: Un señor bajito en exposición tras una enorme ventana y que les acompaña con la vista en su lento trotar. No me dicen nada y siguen su camino. No les digo nada y me vuelvo a sentar.
Noche de domingo en Haarlem. Hoy quería empezar este blog y no sabía muy bien que es lo que quería contar. Ahora que el Sol se ha ido no se cómo continuar, y además mi trabajo alimenticio frente al ordenador me impide salir a Holanda todo lo que quisiese, tanto mental como físicamente. Dejo escrito esto a modo de prueba. Dejo escrito esto a modo de piloto. El Sunday Peregrafh comienza su trotar. Esperemos no partirnos ningún tobillo por el camino.

1 comentario:

  1. Hola!

    saludos desde Santo Domingo!

    Seguro ni te acuerdas de mi!

    TE Cuidas!

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